
A los 21 años le dijeron que le quedaban 2 de vida. El 14 de marzo murió a los 76.
La mente es una máquina, un instrumento que se adapta a los cambios del ecosistema para procurar la supervivencia del organismo. El filósofo Giorgio Agamben asegura que una característica del pensamiento es ser de potencia y en potencia. Para Agamben la diferencia está entre tener potencia y ser potencia, y ninguna de esas acciones son mutuamente excluyentes, son solo aspectos de una misma voluntad de participación en el espacio de lo vivo. En este marco, lo que llamamos pensar es lo que ocurre en la unión entre la observación de la condiciones materiales de lo observado y quien observa y la consideración de las consecuencias de las acciones.
Ahora bien, tener una potencia (para Agamben) es tener una privación que informa la intensidad de las acciones: lo potente lo es solo en relación a una falta. La luz es el acto y la oscuridad es su potencia. En el caso de Hawking, el impulso vital por participar en la búsqueda de una teoría que integrara la relatividad con la mecánica cuántica fue la expresión concreta de la potencia de su pensamiento. Así, es posible pensar -de una manera altamente especulativa, por supuesto- que la mente de Hawking acrecentó la potencia de su cuerpo para viabilizar la demanda del deseo.
Tienen razón los críticos que objetaron que se hablara de la vida de Hawking como si fuera formidable porque “superó” su incapacidad; Hawking fue un genio CON una incapacidad motora, no A PESAR de ella. Hawking puso en acción la potencia de lo que se vio privado, así su vida no fue la superación de algo sino la puesta en función de toda la intensidad de su mente, precisamente porque su cuerpo tenía una limitación motora.
Una parte considerable de mis lecturas, cuando no son de ciencia ficción y literatura, son filosofía y ciencia. Estoy en deuda con los científicos que han escrito elocuentemente para los no especialistas: Carl Sagan, Paul Davies, Paul Nahin, etc. La exploración del concepto “tempo-náutico” (lo inventé para la reseña del libro Time Travel de James Gleick; desconozco si alguien lo ha usado antes) la llevé a cabo gracias a muchos físicos y físico-teóricos que han escrito sobre el fascinante aspecto del viaje en el tiempo en sus especulaciones científicas. Entre ellos, por supuesto, Stephen Hawking.
Para lo que compete a este blog, es pertinente recordar que Hawking tuvo un cameo muy breve en Star Trek The Next Generation (S6: E26). En este episodio la Federación es expuesta -no por primera vez, pero todavía no es una relación antagónica completamente desarrollada- a los Borgs, entidad enigmática representada por un colectivo de autómatas cibernéticos que no aparentan estar motivados por nada más que la asimilación. Sin embargo, aquí lo borgs pueden distinguir entre los asimilables y los destruibles, lo que sugiere emotividad… pero no me interesa comentar sobre los borgs ahora.

En la escena inicial del episodio hay un constructo virtual -que en la lengua trekie llaman holodeck– de una partida de poker entre Isaak Newton, Albert Einstein, Data y Stephen Hawking. Data ha creado el programa como un experimento, cree que aprendiendo de las grandes mentes científicas podrá parecerse más a los humanos.
De cierta manera, Hawking es un anticipo de Data. Hawking no es un androide, pero es posible catalogarlo como cyborg: un cuerpo aumentado con máquinas, una serie de tecnologías estaban integradas a su cuerpo. La dupla Hawking / Data provee espacio conceptual para especular sobre eso que llamamos “mente”. ¿Es la mente parte del cuerpo o es algo aparte? ¿Puede existir la mente sin el cuerpo? Cuando un escritor deja una obra vasta y compleja (digamos Philip K Dick o Clarice Lispector), ¿podemos decir que esa obra es su mente, que en esa obra está su mente o que esa obra fue creada con su mente? Esto no es un problema semántico. Me inclino a pensar que esas obras son la mente de esos escritores, porque la mente es algo que se queda en el mundo no desaparece cuando los creadores mueren.
Cuerpos artificiales como el de Data y cuerpos intervenidos por la tecnología como el de Hawking son ambos portadores de mente, porque una de las características de la mente es la creación: creación de lenguaje y juicio, y la preservación de estos mediante la memoria. Así, es apta la analogía “mente hermosa” para describir a Hawking. Una mente potente, ávida de enfrentarse a los límites (y sus faltas) y de sobrepasarlos; una mente que siempre carga eso que la aferra a la tierra pero nunca deja de buscar alzanzar las estrellas.
Buenas tardes,
Estupendo artículo. Saludos.
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