¿Qué es la creatividad?

Urizen II

 

Con frecuencia cuando se habla de artistas de diferentes rubros de las artes escuchamos la expresión ‘tiene mucha creatividad’. Pero, ¿qué se querrá designar cuando se usa el juicio “es muy creativa”? Si se le preguntara a un grupo de personas que definiera la palabra creatividad las respuestas serían más o menos variadas pero en el fondo no diferirían demasiado. Un talento, una capacidad, una sensibilidad que permite expresar ideas de forma “artística”. (Estas definiciones suelen volverse tautológicas.) Algunos, reflexionando más detenidamente, podrían aventurar la hipótesis de que la creatividad está relacionada a la habilidad de inventar un objeto nuevo (concreto o abstracto) agrupando o reutilizando objetos encontrados (concretos o abstractos). Quienes tengan conocimiento de teorías poéticas mencionarán la metáfora como un ejemplo de creatividad. Algunas metáforas son mejores que otras, por supuesto.

Pocos, sin duda, vincularían la creatividad a un instinto, un mecanismo de adaptación típico de la especie humana que ha permitido su supervivencia. Este ángulo es el que se dispuso investigar E. O. Wilson en su texto más reciente: The Origin of Creativity.

Según Wilson cuando hablamos de creatividad de lo que se está hablando es de una “búsqueda innata por la originalidad”. La creatividad es una especie de sentido que mejor define “el amor instintivo de la humanidad por lo novedoso.” Pero es algo que está insertado en la especie, constituye una característica esencial de la vida como lo es mirar, escuchar, pensar.

Para Wilson la historia documenta la evolución cultural mientras que la prehistoria documenta la evolución genética; ni la historia ni la prehistoria están relación de pertinencia asimétrica a la hora de entender y estudiar a la especie humana. Ambas son válidas. Pero, en esta particular crisis y coyuntura en la que nos encontramos, es de singular urgencia que invirtamos mayor tiempo especulando con rigurosidad sobre la prehistoria. Urgente porque urge pensar a los humanos como parte de un vasto ecosistema de especies llamado planeta, y la prehistoria se cifra como una especie de caldo primigenio de convivencia (convivencia a secas, ni hostil ni pacífico). Esa especulación es clave y debe arrojar luz sobre el gran misterio de por qué la especie logró  dar el salto y avanzar y otras no lo lograron. En suma, la especie humana sobrevivió (es decir, desarrolló su conciencia y comunidad) porque fue más creativa que sus otros primos homínidos como homo neanderthalensis, homo heidelbergensis o Denísova. Una pista importante está en el surgimiento e invención del lenguaje.

En algún momento hace miles de años una dieta parcialmente carnívora hizo que nuestros ancestros se congregaran en campamentos. La empatía tuvo que forjarse  alrededor de las llamas como mecanismo de defensa contra los depredadores y con el paso del tiempo los relatos se convirtieron en estrategia de aprendizaje sobre el hábitat. La lengua debió perfeccionarse alrededor del fuego. La creatividad humana surgió en relación directa con el mundo natural y los relatos que de ahí se derivaron.

Evidencia arqueológica y etnográfica sustenta que la existencia de los relatos de ficción es anterior a la creación de la escritura; numerosas tradiciones orales así lo muestran. Mucho antes de que se inventaran los rudimentos de las lenguas escritas, sociedades primitivas se reunían para escuchar y contar cuentos. De este contexto Wilson deriva una especulación fascinante: el relato no solo le dio coherencia a la comunidad sino que demuestra que la invención de historias debió permitir que la especie humana avanzara cognitivamente mientras otras no. Uno de los primeros ejemplos de creatividad humana debió ser la habilidad de construir una historia.

La creatividad debe ser entendida como un aspecto que la evolución ha añadido a nuestra especie para facilitar el aprovechamiento del entorno. Es una herramienta. La creatividad es la vibración particular de una combinación. Cuando somos creativos palpita en nuestro cerebro esa chispa que palpitó en el cerebro primitivo de los congregados para unir diferentes ámbitos de la experiencia del día y convertirlos en relatos. La creatividad hace comunidad.

En el corazón del concepto de creatividad está la propuesta de Wilson de la urgencia de unir las disciplinas humanistas con las científicas para adelantar una visión de mundo que integre, respete y fortalezca al mundo natural. Entender lo que en el fondo significa la creatividad es útil a la hora de emprender la tarea de la supervivencia de la especie y del planeta. La formulación tiene un tono melodramático pero no por eso deja de ser verdadera. El ser humano actual tiene la tarea de fortalecer la habilidad de la creatividad pero solo para orientar ese fortalecimiento en el balance entre el humano y el mundo natural del que forma parte.

Yo no escribo porque entiendo, escribo para entender, porque quiero entender. La escritura es un camino, es la puesta en función de la lectura. Al haber sido un lector toda la vida, esas lecturas crean corredores de sentido en los ámbitos de mi mente y con cada nueva lectura se tejen nuevos sentidos. Es decir, todo lo que he leído se entrelaza con las nuevas lecturas para hacer aparecer la escritura. Con frecuencia amigos y conocidos me preguntan qué estoy leyendo, y siempre es una pregunta agradable y estimulante; pero mi respuesta siempre la siento general y vaga, más o menos incoherente. Quizá porque en el fondo yo lo que en efecto sé de lo que leo es poco más que el título. Comencé verdaderamente a indagar lo que pensaba sobre The Origin of Creativity mientras estoy escribiendo este comentario. La escritura es el camino que la herramienta de la creatividad me ayuda a recorrer para llegar al sentido de la lectura.

Todas estas cuestiones son vitales para Wilson porque apuntan a la urgencia y necesidad de una tercera Ilustración; centro de la hipótesis y la propuesta de Wilson, el objetivo del reclamo de creatividad.  Esta ilustración es una especie de singularidad, o evento cognitivo, que fusione las humanidades y las ciencias como un nuevo paradigma de aglutinación de saberes. “Because humanity is still swept along by animal passions in a digitalized global world, and because we are conflicted between what we are and what we wish to become, and because we are drowning in information and starved for wisdom, it would seem appropiate to return philosophy to its once esteemed position, this time as the center of a humanistic science and a scientific humanities.” (195 itálicas son mías)

Este evento “ilustrado” por el que clama Wilson se cifra como un antídoto contra la saturación de información que pone en peligro la supervivencia de la comunidad más vasta; en peligro porque demasiada información no permite separar el grano de la paja. Sin embargo, es útil indagar brevemente sobre el sentido de “lo ilustrado”.

Esta discusión tiene muchos vectores y ángulos, solo voy a mencionar un par porque sirven para encuadrar críticamente la preocupación de Wilson. ¿Qué es la Ilustración? Según la definición del diccionario es un periodo en la historia de Europa entre el siglo 17 y el 18 en el que movimientos seculares, centrados mayormente en universidades, buscaron echar a un lado el legado de la religión para impulsar la búsqueda del conocimiento solo a partir de la ciencia. Ahora bien, Michel Foucault nos invita a considerar que la Ilustración -al situarse como discurso dentro de la historia de los enunciados intelectuales- también ilustra un problema que la filosofía occidental ha estado asediando desde entonces, qué significa ser modernos, qué significa vivir en el tiempo presente. Foucault -investigando uno de los textos emblemáticos de Immanuel Kant en el que éste buscaba precisamente definir la Ilustración-, encuentra que el filósofo define la Ilustración usando la palabra “salida” (Ausgang), una “vía de escape” a cierta condición de tutelaje. Habitar el presente, para Kant según Foucault, es hacerse la pregunta, qué hay que dejar atrás para ser más libres. Kant se preguntaba por qué se diferencia el hoy del ayer, y por qué es importante que se diferencie. Así, ser ilustrado es abandonar algo, usar los instrumentos de la razón (ciencia) para dejar el pasado (religión) atrás.

De mi lectura deduzco que para Wilson la tercera Ilustración no es una salida, una especie de puerta por la que entra el sujeto para dejar atrás lo que lo mantenía esclavo o ignorante y llegar limpio un nuevo estadio de libertad secular (aunque para Wilson la religión continúa siendo un obstáculo: “las religiones organizadas son agrupaciones egoístas que permanecen ciegas al bien común de las especies y del planeta”). Es más bien una operación conceptual, una puesta en juego de la complejidad (y creatividad) de lo existente. Por Ilustración debe entenderse un principio de inclusión entre las artes y las disciplinas científicas que haga aparecer un proyecto de preservación y protección de las especies y sus saberes. La creatividad entonces es un instrumento que muestra el camino hacia la originalidad; pero ser original no es ser único o singular sino una potencia que captura multiplicidad de enunciados.

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