La princesa y la flauta

Picard Flute

Cuando recientemente se anunció que uno de los personajes más queridos de Star Trek, Jean-Luc Picard, tendría una nueva serie ocurrió una especie de terremoto de menor intensidad que se sintió en toda la comunidad trekie. Este evento sísmico es elocuente y significativo. Incluso para los que gravitamos más hacia DS9, como quien escribe estas notas, Picard representa mejor que nadie en ese universo cierto ideal de la Federación, cierta colindancia entre la vida del espíritu y tolerancia radical como plataforma política.

Para los que monitoreamos las reacciones a esta noticia, no pudo pasar desapercibido que surgieran especulaciones y opiniones sobre cómo debería ser esa serie o qué o quiénes debería contener. Lo que sigue es mi aportación a ese debate, mi idea específica para darle conclusión narrativa al personaje de Picard.

El universo de TNG es tan vasto que es difícil decidirse por una resolución para el dilema Picard. Q ha sido uno de los antagonistas favoritos de la aventura de Picard en la Federación, pero Q es un personaje polarizante que evoca un aspecto satírico que no representa bien la personalidad política del capitán; personalmente los episodios con Q no son satisfactorios porque son estrapolaciones teístas que disminuyen la potencia dramático-científica del show, pero eso es solo mi opinión. Se podría hacer aparecer a Guinan para profundizar en su especie, El-Aurian, una de las más enigmáticas de Star Trek (y porque todos secretamente queremos de regreso a la gloriosa Whoopi); el aura cuasi chamánica de Guinan unida a la sobriedad e intensidad de juicio de Picard podría garantizar amplias dosis de diversión Trek, especialmente si se creara un argumento temponáutico como en “Time’s Arrow” o “Yesterday’s Enterprise”; sin embargo, a primera vista parece ser una opción temáticamente reducida. Lo mismo podría hacerse con los tamarians -para aludir al que quizá sea el episodio más intelectualmente estimulante y riguroso de todo Star Trek, “Darmok”-, pero prevalece la misma objeción temática. También siempre se puede volver al tema de los Borgs; Picard tiene una larga historia con ellos y en un nivel nanotecnológico sigue conectado con el colectivo; sin embargo, el argumento de la máquina malévola y el de la fusión entre organismo artificial con organismo “natural” está un poco sobre usado ahora mismo y se puede caer en la trampa de la reiteración.

Sugiero una solución poética. Se debe crear un episodio para vincular, de alguna manera, los episodios “The Inner Light” (TNG S:5, E:25) y “Attached” (TNG S:7, E: 8).

Picard, ya en sus 90′, ha estado destacado como embajador en Vulcan (un argumento que ya se ha explorado en novelas y cómics semi canónicos). Opino que se debe resistir la idea de hacerlo Almirante, por la carga excesivamente burocrática que ese rango conlleva no sería coherente con el Picard que conocemos.

Picard recibe un comunicado en un canal de alta seguridad que le informa que se ha hallado un artefacto rarísimo -tecnología orgánica- en un rincón lejano de la galaxia. Luego de varios análisis (el DNA extraído de la flauta y de la sonda resikan) se determinó que el artefacto pertenece a la cultura kataan y que fue específicamente diseñado por la comunidad resikan. Por supuesto, aquí se deben sacar de la manga algunos recursos argumentales, porque el artefacto no puede ser llevado a Picard, Picard debe ir artefacto. ( Se deben convocar a los mejores escritores -que bueno que Michael Chabon se ha unido a la producción de este show.)

Picard entonces sale en una última expedición arqueológica y convoca a Beverly y solo a Beverly (es su compañera al fin y al cabo y ella entiende profundamente el significado de ese hallazgo). Quizá Worf y Data también, pero otros personajes como Riker, Troy y Laforge opacarían la intensidad afectiva del relato.

En el trasfondo de la situación descrita hay una trama diplomática muy compleja. Como parte de la delegación que acompaña a Picard están algunos miembros de la alianza Prytt y del gobierno Kes, que por supuesto todavía no han logrado resolver sus diferencias, y todavía no se sabe si la Federación los puede aceptar como miembros. Por eso, también hay un embajador Vulcan en esta expedición. Los Prytt y los Kes son dos caras de un mismo planeta que ha pedido entrada a la Federación, pero sus diferencias son profundas y sus conflictos numerosos. Picard favorece la entrada a la Federación -el conflicto es parte de cualquier civilización al fin y al cabo-, pero el embajador Vulcan sospecha que la tensa calma social y política que se observa en el planeta en cualquier momento se va a desmoronar, y si la Federación acepta la inscripción pronto tendrá que pagar el oneroso precio de la vigilancia cívica.

El artefacto encontrado es realmente un dispositivo que guarda la simulación de los kataan. (Quizá similar al “informational archive” en “Masks” (TNG S: 7, Ep. 17), episodio que incidentalmente también subraya la importancia de la arqueología en la vida de Picard.)  Se necesita la tecnología Prytt de telepatía afectiva para lograr conexión con el dispositivo. La doctora Crusher, en años recientes, ha estado investigando los adelantos científicos y médicos de los Prytt, específicamente todo lo relacionado a la terapia telepática. En su momento fue un dispositivo militar de extracción de información, pero ahora que las relaciones entre los Prytt y los Kes han alcanzado una paz relativa, los científicos -los de la alianza Prytt y los del gobierno Kes- han descubierto beneficios médicos. Beverly especula que la tecnología kataan descubierta tanto en la sonda como en el artefacto hallado es similar a la tecnología de intervención telepática desarrollada por los Prytt.

Beverly, por supuesto, no es un aspecto decorativo para explorar la personalidad de Picard. Los adelantos médicos de los kataan, no solo arrojan luz sobre una especie extinta, son también piezas claves para entender el enlace orgánico entre otras especies. Ahora bien, si bien en “The Inner Light” Picard recibió la vida de un miembro de la comunidad como si él la hubiera vivido, en esta instancia son las conciencias de Beverly y Picard las que descienden a la simulación Resikan dentro del constructo sin perder las características de sus identidades. Accidentalmente se activa un programa de acaparación de conciencia, diseñado por la civilización kataan para evitar que su cultura se perdiera definitivamente, que captura la información de las personalidades de Beverly y Picard -sus almas- y la envía a vivir dentro de la simulación.

Los intentos por rescatar las conciencias de Beverly y Picard no tienen éxito y en efecto “mueren”, sus cuerpos reales dejan de existir. Pero ellos ya forman parte de la comunidad Resikan y deciden que es una vida que puede vivirse. En la escena final vemos a Picard y Beverly caminando agarrados de la mano en un paisaje idílico, ni muy agrario ni muy urbano; una especie de fantasía bucólico-moderna.

Esto es un bosquejo demasiado general, y hay muchos huecos y dudas, pero solo es eso, un bosquejo. ¿Cómo una sociedad pre-industrial se las arregló para construir una simulación avanzada? No sé, quizá los remanentes de una nave Iconian se estrellaron en las montañas y la comunidad resikan rescató la tecnología de entre los escombros. Esto es ciencia ficción, hay que bregar con lo posible para ayudar a la mente a alcanzar y esperar lo imposible. La premisa clave es poner en vitrina a un Picard arqueólogo, lo que eso dice sobre su sensibilidad y su capacidad de aceptación de otros mundos, de otras culturas.

Desde luego, todo esto puede suceder al final de la serie como desenlace de un arco narrrativo o como un episodio aislado. Yo soy un trekie old faction, prefiero las series con episodios aislados, pero entiendo que las sensibilidades actuales favorecen la serialidad de los arcos narrativos. Creo que la propuesta se adapta a cualquiera de esos formatos.

Objetivo: Star Trek es un universo fundamentalmente optimista y de todas las series que componen la franquicia, The Next Generation es la más optimista, intelectual y científica de todas. Si nos dieran a un Picard abatido y amargado, se perdería la coherencia si lo dejan así. Si nos dieran a un Picard lúcido y concentrado, cerrar su vida viviendo una fantasía arqueológica sería el mayor regalo para ese personaje. La arqueología siempre fue su pasión, que la viva eternamente.

 

Dejar un comentario